viernes, 26 de noviembre de 2010

Implicaciones Teológicas

Los Israelitas tuvieron que rodear Edom porque no podían pasar a través de su territorio (ver Núm. 20:18-21), prolongando mucho su viaje hasta la frontera oriental de Canaán. El pueblo se impacientó y elevó su queja acostumbrada de que Dios y Moisés los habían sacado de Egipto para matarlos en el desierto, donde no había alimentos ni agua. Además, añadieron su disgusto por el maná que Dios les había proporcionado cada día: “Ya estamos hartos de esta pésima comida” (Núm. 21:5)

En Tabera el Señor había enviado fuego para advertir a los murmuradores (Núm. 11:1). Ahora envió “serpientes venenosas” para castigar al pueblo, y muchos de los que fueron mordidos murieron. En algunas versiones, respondiendo al original, se las llama “serpientes ardientes” que probablemente describían el dolor causado por su veneno. Como en Tabera, los aterrorizados israelitas suplicaron a Moisés que orara por ellos, lo cual él se apresuró a hacer (Núm. 20:567; Núm. 11:2). Durante el incidente de Tabera, Dios había apagado el fuego para beneficio de todos (Núm. 11:2), pero esta vez condicionó el remedio a la fe de la persona. “Y el Señor le dijo a Moisés: - Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán. Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos, miraban a la serpiente de bronce y vivían” (Núm. 21:8,9).

Solo cuando miraba podía una persona recuperarse. Si alguien que había sido mordido se negaba a creer en el poder de Dios revelado a través de la obra de su siervo Moisés, tenía completa libertad para decir: ` ¡No piensen que voy a hacer esa estupidez de pretender que me voy a sanar simplemente mirando un pedazo de bronce!`. No hay problema. Puedes seguir adelante y simplemente morirte de dolor. La elección es tuya. Pero si cambias de modo de pensar antes que sea demasiado tarde, simplemente mira. ¡Era un poderoso incentivo, al menos para darle una oportunidad a la fe!

La serpiente de metal no tenía poder mágico en sí misma (aunque más tarde el pueblo la adoró y tuvo que ser destruida: 2 Reyes 18:4). Mirarla resultaba en la curación de la mordedura de las serpientes solo porque Dios hizo depender el milagro de esa acción.

Sin embargo, ¿por qué hizo Moisés una escultura de una serpiente, la criatura que mordía a los israelitas? En primer lugar, veían frente a frente su problema mirando la representación de él. La clave del asunto no estaba en Dios o en Moisés, sino, en las serpientes que los israelitas habían atraídos sobre sí mismos. De hecho, si Dios no los hubiera protegido durante todos aquellos años por todo el camino, habrían sido mordidos por las serpientes o picados por escorpiones en muchas ocasiones (Deut. 8:15).

El significado de la serpiente de bronce tiene más profundidad. Una noche, Jesús explicó a Nicodemo: “Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que crea, tenga en él vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:13-16).

Igual que los israelitas en el desierto, todos hemos sido mordidos y estamos muriendo, pero si decidimos creer, podemos vivir. Sin embargo, Jesús estaba hablando de la vida y de la muerte eterna, y él está en lugar de la serpiente de bronce.

Jesús dijo que él debía ser levantado como Moisés levantó la serpiente de bronce. Se cumplió cunado los soldados romanos lo clavaron y lo levantaron en una cruz de madera, hecha de un árbol. En la ley israelita, el condenado a pena de muerte quedaba colgado entre el cielo y la tierra siendo considerado un maldito de Dios (Deut. 21:22,23). Uno pensaría que los apóstoles evitarían la implicación de que Cristo fue maldito de Dios. Pero Pablo declara nítidamente: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CULEGA DE UN MADERO)” (Gal. 3:13).

Sin embargo, ¿por qué una serpiente representa a Cristo? ¿No representa, más bien, al pecado y la muerte, porque Satanás usó a esa criatura para engañar a Eva (Gn. 3)? Precisamente. Porque Dios “al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21).

¡Imaginemos eso! ¡En cierto sentido, Cristo llegó a ser pecado! Él llevó todas las malas pasiones y la degradación egoísta de todos los millones y millones de personas que han vivido en este planeta en algún momento. Con ese abrumador diluvio de miseria derramado sobre él, e identificado con él, como si él fuera la personificación de todo ese mal, se entregó a sí mismo a la destrucción a fin de erradicar el pecado y todas sus consecuencias.

El remedio de Dios para la mordedura de la serpiente y del más serio problema de la falta de fe debe de haber tenido éxito, porque los israelitas avanzaron para obtener una serie de victorias.

6 comentarios:

Rincón del Nestum dijo...

muy bueno maxi la explicación, me sirvió porque no lo tenía claro!! un abrazo viejo!! Éxitos

Rincón del Nestum dijo...

muy bueno maxi la explicación, me sirvió porque no lo tenía claro!! un abrazo viejo!! exitos

Ministro dijo...

Dios te bendiga mucho!!
seguimos comentando!!

Andrés Acuña dijo...

Esta bueno el tema. Creo que de aca vamso a poder sacar mas de un sermon. Gracias pro tus aportes.

Karl Boskamp dijo...

Muy bueno el trabajo. Me resultó muy interesante esta sección. Bendiciones.

Ministro dijo...

prece!!!
muchas gracias!!!
Dios te bendiga...

gracias por estar del otro lado...